La Provincia puso en marcha un régimen especial destinado al cobro del servicio de agua potable en barrios cerrados y urbanizaciones privadas, con el objetivo de optimizar los mecanismos de facturación, fortalecer los controles sobre el consumo y garantizar una distribución más equitativa de los costos asociados al uso del recurso. El nuevo esquema establece criterios específicos para la medición y el cobro del agua utilizada en estos desarrollos residenciales, teniendo en cuenta sus características particulares de infraestructura y abastecimiento. Según se informó, la medida permitirá contar con datos más precisos sobre la demanda de agua, facilitar la planificación de obras e inversiones vinculadas al sistema de provisión y promover un uso más eficiente y responsable de los recursos hídricos en toda la provincia.


