La histórica ruta estadounidense celebra su centenario y vuelve a despertar el espíritu de los grandes viajes por carretera. De Chicago a California, sus paisajes, pueblos, restaurantes y atracciones al costado del camino mantienen vivo el encanto de una de las rutas más famosas del mundo.
La Route 66, conocida como la “Carretera Madre”, cumple 100 años y celebra un siglo como uno de los grandes símbolos de los viajes por Estados Unidos. Inaugurada en 1926, la histórica carretera conectó durante décadas el centro del país con la costa del Pacífico y se convirtió en parte de la identidad cultural estadounidense.
Recorrerla es mucho más que atravesar cientos de kilómetros. El verdadero atractivo aparece en los desvíos: pequeños pueblos, estaciones de servicio antiguas, restaurantes iluminados con luces de neón, moteles clásicos y curiosidades que aparecen al borde del camino.
El recorrido tradicional comienza en Chicago y avanza hacia el oeste atravesando varios estados hasta llegar a California, ofreciendo un cambio constante de paisajes. Grandes ciudades, desiertos, llanuras y comunidades rurales forman parte de una experiencia que mezcla historia, cultura y aventura.
A lo largo de la ruta también sobreviven numerosos lugares que mantienen la estética de mediados del siglo XX, cuando viajar por carretera era una experiencia en sí misma. Carteles vintage, diners, vehículos clásicos y negocios familiares se convirtieron en parte del atractivo para quienes buscan revivir el espíritu de la Route 66.



