El Gobierno nacional impulsa la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos, una iniciativa que vuelve a poner en el centro del debate el sistema de octógonos negros que identifica los productos con exceso de azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías.
La propuesta plantea dejar sin efecto el esquema vigente y avanzar en la discusión de un nuevo modelo de información nutricional, con el argumento de ofrecer herramientas más claras para los consumidores y revisar el impacto que tuvo la normativa sobre la industria alimenticia desde su implementación.
La iniciativa ya generó posiciones encontradas entre especialistas en salud, organizaciones de defensa del consumidor y representantes del sector alimentario. Mientras algunos sostienen que el etiquetado frontal permitió mejorar el acceso a información nutricional y promover hábitos de consumo más saludables, otros consideran que el sistema necesita modificaciones para brindar datos más precisos y menos restrictivos.
De avanzar el proyecto, el Congreso deberá debatir el futuro de una de las políticas alimentarias más relevantes de los últimos años, en una discusión que volverá a enfrentar argumentos sanitarios, económicos y regulatorios sobre la forma en que los alimentos deben informar su composición nutricional.


